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909adedd88906e5fd230f6305f2d7e1aCae la noche y la oscuridad engulle nuestra estancia de manera abrupta. El telón opaco que cubre nuestra ventana nos indica que tendremos un nuevo viaje al pasado. Nos acercamos ansiosos de conocer las nuevas aventuras que nos trae. Al abrir las hojas de la ventana no s extrañamos al no sentir en nuestro rostro la brisa del exterior. Inclinamos nuestro cuerpo y descubrimos la oscuridad del otro lado, donde nuestro olfato capta un profundo olor a madera encerada. Apoyamos nuestras manos en el alféizar para darnos impulsos y… SALTAMOS!

Caemos sobre suelo de madera en una estancia casi desierta que produce eco. El silencio es absoluto. A nuestra izquierda detectamos una luz débil, ambarina y danzante. Nos dirigimos hacia la puerta abierta que nos lleva a otra sala en penumbra. Antes de cruzar el umbral nos detenemos al escuchar un ruido. Con sigilo nos deslizamos a través de la pared y una vez nos encontramos de rodillas, asomamos la cabeza para husmear en la sala contigua.

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Una mujer cuyas vestimentas nos indican que hemos vuelto a viajar al siglo XIX, se encuentran de espaldas a nosotros pendiente del cuadro que cuelga en la pared de la sala de retratos. La joven alza el candelabro para iluminar mejor uno de los cuadros. Su postura nos indica un profundo estado de tristeza. Al otro lado de la sala, como toda mansión victoriana, la puerta que conecta a la siguiente sala se abre. A través de ella surge una figura rolliza engalanada con ricas vestimentas. 

ee90fffe2c6a203d74aa406db4e654d3– ¡Blanche! -exclama al verla- Llevo largo rato buscándote por todo Mentmore. 

– Lo siento, prima Hannah, sólo vine a contemplar el retrato de mi madre.

La joven que responde al nombre de Blanche nos muestra su perfil al girarse para saludar a Hannah. Esta, se acerca suspirando. En su mirada captamos la sombra de la compasión. 

– No tienes que sentir nada -le dice- Es bueno que la recuerdes y no olvides cuánto os quiso. 

– Yo no lo hago-responde- Es Arthur quien parece que no perdona. Desde que los Rothschild volvieron a aceptarnos como parientes no hace otra cosa que renegar del amor que vivieron nuestros padres. 

– Bueno, querida, ya sabes que nuestra religión no nos permite realizar lazos matrimoniales con personas ajenas a nuestra fe. Tu madre sufrió las consecuencias de quien se salta las normas. Estoy segura que vuestro padre fue un buen hombre que se merecía todo su amor, pero no era judío. Es posible que Arthur haya preferido condenar una conducta como la que mostró vuestra madre con el fin de ganarse un hueco en la familia. 

– Pero, Hannah, él hace mucho más que eso -responde Blanche- Arthur ridiculiza el amor, no parece recordar el cariño que nuestros padres se prodigaban. Crecimos en un hogar feliz donde convivían ambas religiones. Arthur está centrado en su trabajo, en ver el matrimonio como un contrato mercantil que tan sólo suma fortuna sin dejar hueco al amor. Según me dijo solo le basta respeto y algo cariño por parte de su futura esposa. 

– Todos los Rothschild piensan así, me temo -comentó con resignación mientras volvía su mirada al retrato de la dama sentada- Hasta que aparece la persona indicada que les robe el corazón y les hace ver lo que realmente tiene valor en la vida. 

– ¿Crees que habrá alguna mujer para Arthur? 

– De eso estoy segura, Blanche. Otra cosa es que sea capaz de reconocer a la mujer de su vida y que sea tan valiente como para luchar por ella. 

– La mujer que se enamore de Arthur tendrá una ardua labor por delante si quiere que este le entregue su amor. -contestó con pesar.

– Estoy segura que habrá alguna capaz de eso y de mucho más, querida prima. 

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Las jóvenes continúan hablando de Arthur FitzRoy, su habilidad para los negocios en la casa de valores Rothschild&Sons y su amistad con el vizconde de Deerhurst, hijo de los condes de Coventry.

Dicho vizconde zarandea nuestra memoria mientras nos volvemos hacia la ventana que nos llevó a ese lugar. Minutos más tarde recordamos que Deerhurst fue quien rompió el corazón a Roselyn Townsend en su primer año como debutante en la temporada social de Londres. Nuestra memoria hila los lazos familiares hasta concluir que Roselyn es la hermana de Lady Palmerstone. 

Nuestra curiosidad se vuelve a poner a prueba pues tendremos que esperar al siguiente viaje en Ventana al Pasado para conocer algo más sobre esta historia…

DESCUBRIR A LA SEÑORITA TOWSEND 04

SEPTIEMBRE 2016

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