En la ventana con Jane·Eventos·Sentados en la ventana

Días del Libro: Instrumentos del Destino

Este año 2020 celebramos el Día del Libro de manera especial. He pensado que la mejor forma de mantener el espíritu festivo es a través de pequeñas presentaciones. 

Aquí está la primera perteneciente a la novela Instrumentos del Destino. 

Curiosidades Históricas

Descubrir un viaje más…

 

b553ada5318743336482fa42af4f111fSin previo aviso las hojas de la ventana se abren con fuerza. El golpe de viento agita las cortinas alertándonos. Nos acercamos con rapidez para cerrarla pero el bullicio que surge al otro lado nos detiene. Tal y como vino, el viento cesó y todo volvió a su lugar; salvo la ventana abierta. 

Ante nosotros aparece una pesada cortina aterciopelada como único paisaje. Comenzamos a mover los pliegues para poder conocer qué señales nos trae en esta ocasión Ventana al Pasado, pero el tejido es pesado y las voces del otro lado noS hace ser precavidos. Con suma lentitud logramos que una luz ambarina nos muestre el lugar donde nos encontramos. Nos sentamos sobre el alféizar para estar más cómodos y poder sostener la cortina con mayor facilidad.  Sigue leyendo “Descubrir un viaje más…”

Jane Hormuth

Descubrir una historia más…


909adedd88906e5fd230f6305f2d7e1aCae la noche y la oscuridad engulle nuestra estancia de manera abrupta. El telón opaco que cubre nuestra ventana nos indica que tendremos un nuevo viaje al pasado. Nos acercamos ansiosas de conocer las nuevas aventuras que nos trae. Al abrir las hojas de la ventana no s extrañamos al no sentir en nuestro rostro la brisa del exterior. Inclinamos nuestro cuerpo y descubrimos la oscuridad del otro lado, donde nuestro olfato capta un profundo olor a madera encerada. Apoyamos nuestras manos en el alféizar para darnos impulsos y… SALTAMOS!

Caemos sobre suelo de madera en una estancia casi desierta que produce eco. El silencio es absoluto. A nuestra izquierda detectamos una luz débil, ambarina y danzante. Nos dirigimos hacia la puerta abierta que nos lleva a otra sala en penumbra. Antes de cruzar el umbral nos detenemos al escuchar un ruido. Con sigilo nos deslizamos a través de la pared y una vez nos encontramos de rodillas, asomamos la cabeza para husmear en la sala contigua.

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En la ventana con Jane

En la Ventana con Jane III

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Hoy tenemos la compañía de Jane Hormuth, acomódate y escucha lo que cuenta mientras se sitúa cerca de la ventana.

Como muchos saben, Instrumentos del Destino fue la primera novela que escribí. Hace unos diez años que me senté delante de un ordenador a darle forma a las historias que rondaban mi mente. Mi afición por novelas victorianas me presentó el reto de escribir sobre esa época. Por aquel entonces, había podido viajar y visitar algunos rincones de Inglaterra y Escocia. Con poco más de quince años mi amiga Diana y yo, pasamos un mes en el condado de Yorkshire aprendiendo, o esa era nuestra intención, inglés. Mis conocimientos en el idioma anglosajón no fueron muy fructíferos al contrario que mi archivo de imágenes y experiencias que recopilé en mi memoria. Sigue leyendo “En la Ventana con Jane III”

Vestigios de una historia

Vestigios de una historia III

 

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La tarde va dando paso a la noche. Pendientes en nuestros quehaceres hogareños, no nos damos cuenta de la oscuridad que nos envuelve. Cuando la penumbra nos hace imposible diferenciar las siluetas de la estancia nos preguntamos por la luz de las farolas y nos acercamos al interruptor para iluminar la estancia. Escuchamos el ruido sordo de la pestaña pero no obtenemos luz a cambio. Volvemos a mirar hacia la ventana creyendo ver pequeñas luces ambarinas tintineantes. Acostumbrados ya a tantos viajes al pasado, nos tranquilizamos al entender que nos encontramos de nuevo en manos de las caprichosas visiones de esta Ventana.

 

 

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Nos asomamos sin dudarlo queriendo aplastar nuestra nariz contra el frío vidrio para escudriñar la oscuridad. En el mismo instante en el que palpamos el marco, este se desvanece. Situándonos en el umbral de una ventana que funciona como barandal de un rellano de escalera. Al seguir la línea de la balaustrada ornamentada y de rica madera, nos damos cuenta de que nos encontramos en un pasillo de la planta superior de una casa victoriana. Sirvientes a nuestros pies encienden velas en candelabros colgados de la pared y comienzan a alzar con unas poleas una lámpara de ricos cristales que multiplican el brillo de las llamas. Con miedo a hacer ruido, nos mantenemos en silencio, recostándonos en la barandilla para curiosear. Sigue leyendo “Vestigios de una historia III”

Jane Hormuth·Vestigios de una historia

Vestigios de una historia II

42baf680795abe29829ac1762e6d4748Notamos vibraciones en el suelo. Los sonidos de un traqueteo nos hace acercarnos a la ventana. En apenas unos segundos la estancia se reduce confinándonos a un lugar oscuro, bamboleante, con un fuerte olor a cuero. Tomamos asiento después de una fuerte sacudida que nos hace exclamar al sentir un punzante dolor cuando nuestra cabeza se golpea contra los laterales de aquel habitáculo.

La voz grave y ronca de un hombre se alza aportándonos información. Quien nos transportaba acababa de dar “el alto” a los caballos ¡Nos encontramos en el interior de un carruaje! Tras disminuir la velocidad para tomar una curva, el vehículo continúa su recorrido. Con timidez descorremos las cortinillas para dejar entrar la luz.

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Fragmento·Instrumentos del Destino·Jane Hormuth

Una carta para Ciara Graham

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El olor a salitre impregna la sala, un frío húmedo se cuela entre las rendijas y el cielo gris que encontramos al otro lado nos sitúa en un lugar del pasado muy al norte. Una carta color ocre sobre el alféizar es la única señal que nos indica que hay novedades llegadas del pasado.

Halifax 1868, Nueva Escocia. Así comienza Instrumentos del Destino publicada varios años atrás. la novela se ha revestido con nuevos ropajes, ha cultivado su interior y ofrece una nueva imagen para su segunda edición. Por ese motivo Ventana al Pasado nos permite leer la carta que Mildred Nevill deja junto a su Herencia. 

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Para aquellos que aún no sepan qué vivencias nos ofrece lahistoria de Ciara Graham y Andrew Somerset, sólo deben saber que la joven huérfana, criada en los puertos de Halifax nunca hubiera imaginado que su vida cambiaría cuando su mentora la nombra su única heredera. Sigue leyendo “Una carta para Ciara Graham”

Vestigios de una historia

Vestigios de una historia

El traqueteo de un carruaje pasando a toda velocidad delante Paseo-de-carruajesde la ventana nos sobresalta. Los cascos de los caballos golpeando la tierra enfangada producen sonidos nuevos para nosotros. Abrimos la ventana en el momento en el que vemos pasar un lustroso vehículo del s.XIX. La fachada del edificio donde nos encontramos se encuentra cubierta de frio musgo. Nuestra curiosidad no nos hizo darnos cuenta de que apoyábamos las manos sobre la fría piedra del alféizar. La humedad, el gélido viento y el olor a tierra fértil fueron sensaciones que nos invadieron poco después.

Nos 437d7244cb9e46b8a97ce1cbc3e3d857encontramos en el norte de Inglaterra, en el condado de Cumbria. Mujeres, hombres y niños salen de sus casas en pos del carruaje. En aquel rincón del reino de Victoria son pocas las ocasiones en las que algo inusual ocurre. Nosotros nos sumamos al grupo de curiosos que recorren las empedradas calles. Prestamos atención a lo que dicen para comprender qué novedades nos ha llevado al pasado. Sigue leyendo “Vestigios de una historia”

Más allá de los Sentidos

Pezuñas en la Ventana

Una sombra oscura cruza nuestra ventana. Rayos de luna atraviesan la ogalgo_negro_pinturascuridad envolviendo a la noche con infinidad de tonos azules. Nos detenemos unos segundos para asegurarnos que no hay nada al otro lado. Para nuestra sorpresa volvemos a captar movimientos entre las sombras. Al acercarnos, una figura tan negra como el ébano se lanza contra el vidrio. 

Tras la primera impresión logramos identificar la clase de visita que nos envían desde el pasado. Un galgo negro de pelaje brillante apoya sus patas delanteras sobre el alféizar. Su morro afilado se mantiene elevado, sus ojos se clavan en nosotros y su postura muestra cierta actitud de espera. Abrimos una de las hojas de la ventana en busca de su dueño. Nada. La brisa nocturna no nos ofrece más información.


1929209_106800185328_5176833_nCuando recaemos en el canino nos llama la atención el particular collar que envuelve su grácil cuello. Un estuche de cuero redondo cuelga bajo el morro del galgo. En la piel desgastada del objeto hay algo grabado:
 “Cory”. Al leer en voz alta el perro reacciona moviendo el morro de arriba abajo mientras lanza un pequeño gemido. Cory deja que tomemos el estuche entre las manos para abrir la tapa de un costado del cilindro.

Varios objetos caen sobre la palma de nuestra mano. Un diminuto soldado de infantería hecho en plomo, una moneda, un guardapelo y un candado.

Nos preguntamos si se trata de  un acertijo.

Un_demi_penny_à_l'effigie_de_la_jeune_reine_VictoriaAnalizando cada uno de los objetos observamos que el grabado de la moneda pertenece al perfil de la reina Victoria de Inglaterra, con la inscripción Victoria dei Grata Britannarum Regina Fidei Defensor.

Victoria, por la gracia de Dios, Reina de los Británicos, Defensora de la Fe.

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Continuamos con la inspección de objetos y tomamos el guardapelo. Nos detenemos a observar las filigranas que forman un escudo sobre la superficie.

En la parte superior del escudo identificamos un pequeño león coronado. Coat_of_Arms_of_the_United_Kingdom_(1837-1952).svgEn la parte inferior leemos el lema Dieu et mon droit, Dios y mi derecho en una cinta al pie de la imagen. El último detalle que nos llama la atención en el escudo, son los dos animales que lo flanquean; otro león coronado y un unicornio encadenado. Todo apunta a que nos encontramos ante el escudo de la reina Victoria del Reino Unido. Abrimos el guardapelo con curiosidad esperando que no haya nada tenebroso en su interior, pues en la época victoriana solían guardar mechones de pelo como recuerdo o gotas de perfume para cubrir la falta de higiene. Nada de eso nos espera dentro pues al escuchar el clic del cierre nos encontramos con la imagen de una mujer.

Josefina Santonja, Blanco y Negro, La dama del galgo 1924Nuestra memoria nos hace recordar a la joven que espiamos en la visión anterior (Más allá dela ventana) En la miniatura que sostenemos entre los dedos se retrata a Alison Bain. Una vez relacionamos a la joven con la corona británica y su labor secreta para el conde de Wiltshire, sólo nos queda dar sentido al candado y el soldado de infantería.

Alzamos la mirada con la esperanza de que Cory nos ayude a descifrar el mensaje. Al instante, nos damos cuenta de que estamos solos ante la ventana. El galgo se había esfumado fundiéndose con la negrura de la noche. 

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Suspiramos confusos y nos acomodamos sobre el alféizar. Poco a poco comenzamos a entender que todos los objetos están relacionados entre sí, por lo que aquel soldado de plomo tenía que tener relación con la joven del retrato.


¿Representaría a Ismay Nandell, Barón de Lamington y Teniente coronel del 8º Regimiento de Infantería?

Todo apunta a que sí. Y habiendo llegado hasta aquí, sólo nos queda concluir que los candados encierran siempre algo. Normalmente algo que se quiere tener a buen resguardo, un secreto o un misterio. Sin lugar a dudas nuestra curiosidad ha vuelto a ser despertada por la Ventana al Pasado.

¿Qué encerrará la historia de Alison Bain e Ismay Nandell?

Sólo queda adentrarnos en Más allá de los sentidos para comprender el misterio que une a esta pareja.

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SINOPSIS

Las extrañas circunstancias de la muerte del barón de Lamington hacen que su hermano y sucesor, Ismay Nandell, pida ayuda al conde de Wiltshire, quien colabora como diplomático de la corona británica llevando investigaciones paralelas a las oficiales junto a un grupo de espías que trabaja para él.

Alison Bain es feliz con su vida a pesar de su ceguera. Vive bajo la protección de los condes de Wiltshire y sirve en secreto a la corona. Cuando se encuentra con el nuevo barón de Lamington, intuye que ese hombre es diferente al resto, por eso decide ayudarle a buscar respuestas sobre la muerte de su hermano.

La noche que Ismay conoce a la señorita Bain, nada le hace sospechar que está ante la persona que podría influir en la decisión del conde. La belleza, elegancia y suspicacia de la joven invidente, no le pasan inadvertidas, aunque tratará de resistirse a la atracción que le genera esa misteriosa mujer.

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Jane Hormuth·Más allá de los Sentidos

Más allá de la Ventana

Roces de finas ramas se arrastran a través de nuestro cristal. Una espesa arboleda crece cubriendo las vistas de la ventana a tal velocidad que quedamos algo aturdidos. El crujido de las ramas continúa a medida que las hojas verdes se aprietan contra el vidrio, dejándonos en una semioscuridad con tintes verdosos. Son finos los rayos de sol que logran atravesar la espesura del forraje. El crecimiento de la vegetación se detiene de la misma forma que comenzó a crecer. Nos acercamos con cuidado sin saber qué podemos atisbar entre tantas ramas y hojas frescas. Con cuidado giramos el pomo de la ventana liberando la presión del arbusto contra el cristal. Enseguida, el olor a vegetación se adentra en la estancia seguido de varias ramas cargadas de hojas verdes.

Apartamos las finas ramas para conocer qué nos quiere mostrar la Ventana. Logramos asomarnos para darnos cuenta de que el suelo no se encuentra muy lejos, permitiéndonos saltar al otro lado con facilidad. Nos arrastramos dejando que las ramas rasquen nuestra espalda y dejamos que nuestras manos palpen la tierra húmeda en la que nos apoyamos. Tras varios metros de recorrido, comenzamos a escuchar sonidos de cascos de caballos, conversaciones de viandantes y algún vehículo de tiro cruzando veloz a pocos metros de donde nos encontramos. Nos detenemos por miedo a ser vistos, buscamos un hueco en el inmenso arbusto que nos esconde e intentamos averiguar qué sucede al otro lado.

Pocos segundos después entendemos que hemos viajado al s.XIX, el tipo de vestimenta, andar distinguido y conversaciones superfluas nos hacen sospechar que nos encontramos en el mayor escaparate del Londres victoriano: Hyde Park. Muchas de las personas que pasean cerca de donde nos encontramos hablan de la presencia de alguien.

Es ella. Esa pobre mujer. Es la señorita Bain si mal no recuerdo. Pobre condesa, al parecer se hizo cargo de ella desde muy joven. Es la hermana ciega que acompaña a los condes siempre que puede. Es un horror andar con esa mujer a cuestas. Qué lástima.

Todos los comentarios que giran en torno a la lamentable situación de la nombrada señorita Bain nos prevé de lo que nos encontraremos. Tras pasar varios minutos esperando, por fin nos topamos con la imagen de la invidente hermana de las condesa de Wiltshire. Nada nos hace pensar que es una persona insegura, débil y digna de lástima como los comentarios anteriores nos aseguraban. Ante nosotros aparece una mujer de redondeadas curvas luciendo un vestido de amplia falda extendida con crinolinas, la identificamos como la condesa. A su lado una joven camina con garbo, vestida con ricas telas, faldas menos voluptuosas, andar firme, barbilla alzada y gran atractivo. Dos detalles nos indican que estamos ante una invidente, un galgo negro estilizado camina a su lado y un bastón ricamente decorado se balancea en su mano.

Ambas mujeres mantienen una acalorada conversación. La señorita Bain se detiene a nuestra altura y frunce el ceño mientras inclina la cabeza. Parece estar escuchando algo, por un momento creemos haber sido descubiertos. Intentamos no movernos y apenas respirar.

—¿Qué sucede Alison?—pregunta Adelaide.

—Alguien nos observa, hay alguien escondido.

—Será algún vagabundo, querida. Dejémosle en paz, bastante tendrá el pobre con su situación.—Adelaide se encogió de hombros para centrarse de nuevo en la conversación que tenía pendiente con su hermana—Como te decía, entiendo que te aburras sin más misiones para la corona, pero no puedes lanzarte a tomar como tuyo cualquier problema ajeno. Debemos tener cuidado. Nadie puede sospechar de los servicios que prestas al conde.

—¡Pero estoy tan aburrida!—protestó Alison—Estoy cansada de fingir ser una ciega inútil. Los chismes que capto en los salones ya no me divierten, necesito trabajar, pasar a la acción.

—Todo a su debido tiempo, lamentablemente el gobierno británico tiene varios frentes abiertos en el mundo y el conde necesita de sus espías. Pronto habrá nuevas misiones.

Antes de continuar su camino Alison se volvió hacia nosotros, se inclinó y susurró.

—Sé que estás ahí y algo me dice que no debes quedarte mucho tiempo. Anda, vuelve por dónde has venido.

Aunque los sentidos de la joven le habían revelado información sobre nosotros, pudimos observar su mirada perdida de ojos verdes y la sonrisa pícara que mostraron sus labios. Antes de verla desaparecer comprendimos que estábamos ante una mujer de fuerte carácter, inteligente y con una historia apasionante que contar.

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6 de Julio 2015