Confidencias·En la ventana con Jane·Jane Hormuth·Seducir a lady Palmerstone

En la Ventana con Jane VIII

El viaje de hoy no será al pasado. En esta ocasión Jane Hormuth se sitúa tras el alféizar para mostrarles un lugar especial.

Brocket Hall, la residencia de los Palmerstone, se extenderá ante sus ojos. 

¡Disfruten de las vistas!

 

 

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En la ventana con Jane·Jane Hormuth·La Mensajera de Elphame·Relatos·Viaje a un lugar encantado

Un encuentro especial

ef0cec7950b63ceedf47faecddaa3374Cae la tarde y yo ando por casa con la mente puesta en la lista de cosas que me quedan por hacer. La luz, que hacía un momento iluminaba la estancia, se vuelve tenue. El cambio de temperatura es patente por lo que voy en busca de abrigo. La curiosidad hace que me dirija a la ventana más cercana. Escucho voces al otro lado y el miedo me hace recelar. Algo extraño está pasando ahí fuera que me mantiene alerta. Me digo que son tonterías mías, que las voces no pueden pertenecer a nadie pues me encuentro en la planta alta de la vivienda.  

b736b94c41f8525139e4a45e28c1b27cLevanto con decisión mi mano para apartar las cortinas y tardo largos segundos en procesar lo que ven mis ojos. La montaña de origen volcánico que suelo ver desde mi ventana ha desaparecido. No hay casas, ni asfalto, nada que me recuerde a la civilización moderna. Una amplia pradera se extiende ante mí, lo cubre la hierba salpicada de manchas violetas producidas por el brezo escocés. Algunas rocas, rodeadas de arbustos de más altura, se encuentran próximas a donde me encuentro. Abro una de las hojas para asomarme al otro lado. El frío es tan intenso que no puedo dudar de su existencia. Me maravillo con las vistas mientras me apoyo en el alféizar para adentrarme un poco más en el nuevo mundo que estoy descubriendo.

fef054e0693711b4d407ddb330488601Las voces vuelven a alzarse; y a mi casi se me detiene el corazón al toparme con la imagen de una joven surgiendo de los arbustos. Me entra el pánico, pero mis ojos recaen en ella y detienen mi huida. Su sonrisa y su caminar son pausados mientras se acerca.

—¿Os gusta lo que veis?—me pregunta.

Yo solo puedo asentir devolviéndole la sonrisa.

—Lo habéis creado vos. Sigue leyendo “Un encuentro especial”

Descubrir a la señorita Townsend·En la ventana con Jane·Jane Hormuth

En la Ventana con Jane V

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Hoy traigo una nueva confidencia. Esta vez quisiera hablarles de una mujer cuya historia me atrapó: Hannah Primrose, condesa de Rosebery.

Si en la última ocasión les hablé de la madre de Arthur, hoy quisiera hablarles de su prima.

Ambas zarandearon mi imaginación, ambas formaron parte de la vida real y ambas se llamaron Hannah. 

Hannah de Rothschild nació en 1851 en un mundo de gran riqueza y lujo. Ella era la nieta de Nathan Mayer Rothschild, fundador de NM Rothschild & Sons, la rama Inglesa del imperio bancario de los Rothschild. Niall Ferguson señala en la Historia de la Casa de Rothschild que en el siglo XIX  la propia familia se consideró lo más parecido a la realeza judía de Europa.  Esto no era estrictamente cierto pero las propiedades Rothschild y sus colecciones de arte, en Inglaterra, Austria, Francia y Alemania, sin duda alguna rivalizaron con las coronas de europeas. Sigue leyendo “En la Ventana con Jane V”

Descubrimientos tras la Ventana·Descubrir a la señorita Townsend·Jane Hormuth

Descubrir una historia más…


909adedd88906e5fd230f6305f2d7e1aCae la noche y la oscuridad engulle nuestra estancia de manera abrupta. El telón opaco que cubre nuestra ventana nos indica que tendremos un nuevo viaje al pasado. Nos acercamos ansiosos de conocer las nuevas aventuras que nos trae. Al abrir las hojas de la ventana no s extrañamos al no sentir en nuestro rostro la brisa del exterior. Inclinamos nuestro cuerpo y descubrimos la oscuridad del otro lado, donde nuestro olfato capta un profundo olor a madera encerada. Apoyamos nuestras manos en el alféizar para darnos impulsos y… SALTAMOS!

Caemos sobre suelo de madera en una estancia casi desierta que produce eco. El silencio es absoluto. A nuestra izquierda detectamos una luz débil, ambarina y danzante. Nos dirigimos hacia la puerta abierta que nos lleva a otra sala en penumbra. Antes de cruzar el umbral nos detenemos al escuchar un ruido. Con sigilo nos deslizamos a través de la pared y una vez nos encontramos de rodillas, asomamos la cabeza para husmear en la sala contigua.

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Jane Hormuth·Seducir a lady Palmerstone·Vestigios de una historia

Vestigios de una historia II

42baf680795abe29829ac1762e6d4748Notamos vibraciones en el suelo. Los sonidos de un traqueteo nos hace acercarnos a la ventana. En apenas unos segundos la estancia se reduce confinándonos a un lugar oscuro, bamboleante, con un fuerte olor a cuero. Tomamos asiento después de una fuerte sacudida que nos hace exclamar al sentir un punzante dolor cuando nuestra cabeza se golpea contra los laterales de aquel habitáculo.

La voz grave y ronca de un hombre se alza aportándonos información. Quien nos transportaba acababa de dar “el alto” a los caballos ¡Nos encontramos en el interior de un carruaje! Tras disminuir la velocidad para tomar una curva, el vehículo continúa su recorrido. Con timidez descorremos las cortinillas para dejar entrar la luz.

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Fragmento·Instrumentos del Destino·Jane Hormuth

Una carta para Ciara Graham

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El olor a salitre impregna la sala, un frío húmedo se cuela entre las rendijas y el cielo gris que encontramos al otro lado nos sitúa en un lugar del pasado muy al norte. Una carta color ocre sobre el alféizar es la única señal que nos indica que hay novedades llegadas del pasado.

Halifax 1868, Nueva Escocia. Así comienza Instrumentos del Destino publicada varios años atrás. la novela se ha revestido con nuevos ropajes, ha cultivado su interior y ofrece una nueva imagen para su segunda edición. Por ese motivo Ventana al Pasado nos permite leer la carta que Mildred Nevill deja junto a su Herencia. 

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Para aquellos que aún no sepan qué vivencias nos ofrece lahistoria de Ciara Graham y Andrew Somerset, sólo deben saber que la joven huérfana, criada en los puertos de Halifax nunca hubiera imaginado que su vida cambiaría cuando su mentora la nombra su única heredera. Sigue leyendo “Una carta para Ciara Graham”

Jane Hormuth·Más allá de los Sentidos

Más allá de la Ventana

Roces de finas ramas se arrastran a través de nuestro cristal. Una espesa arboleda crece cubriendo las vistas de la ventana a tal velocidad que quedamos algo aturdidos. El crujido de las ramas continúa a medida que las hojas verdes se aprietan contra el vidrio, dejándonos en una semioscuridad con tintes verdosos. Son finos los rayos de sol que logran atravesar la espesura del forraje. El crecimiento de la vegetación se detiene de la misma forma que comenzó a crecer. Nos acercamos con cuidado sin saber qué podemos atisbar entre tantas ramas y hojas frescas. Con cuidado giramos el pomo de la ventana liberando la presión del arbusto contra el cristal. Enseguida, el olor a vegetación se adentra en la estancia seguido de varias ramas cargadas de hojas verdes.

Apartamos las finas ramas para conocer qué nos quiere mostrar la Ventana. Logramos asomarnos para darnos cuenta de que el suelo no se encuentra muy lejos, permitiéndonos saltar al otro lado con facilidad. Nos arrastramos dejando que las ramas rasquen nuestra espalda y dejamos que nuestras manos palpen la tierra húmeda en la que nos apoyamos. Tras varios metros de recorrido, comenzamos a escuchar sonidos de cascos de caballos, conversaciones de viandantes y algún vehículo de tiro cruzando veloz a pocos metros de donde nos encontramos. Nos detenemos por miedo a ser vistos, buscamos un hueco en el inmenso arbusto que nos esconde e intentamos averiguar qué sucede al otro lado.

Pocos segundos después entendemos que hemos viajado al s.XIX, el tipo de vestimenta, andar distinguido y conversaciones superfluas nos hacen sospechar que nos encontramos en el mayor escaparate del Londres victoriano: Hyde Park. Muchas de las personas que pasean cerca de donde nos encontramos hablan de la presencia de alguien.

Es ella. Esa pobre mujer. Es la señorita Bain si mal no recuerdo. Pobre condesa, al parecer se hizo cargo de ella desde muy joven. Es la hermana ciega que acompaña a los condes siempre que puede. Es un horror andar con esa mujer a cuestas. Qué lástima.

Todos los comentarios que giran en torno a la lamentable situación de la nombrada señorita Bain nos prevé de lo que nos encontraremos. Tras pasar varios minutos esperando, por fin nos topamos con la imagen de la invidente hermana de las condesa de Wiltshire. Nada nos hace pensar que es una persona insegura, débil y digna de lástima como los comentarios anteriores nos aseguraban. Ante nosotros aparece una mujer de redondeadas curvas luciendo un vestido de amplia falda extendida con crinolinas, la identificamos como la condesa. A su lado una joven camina con garbo, vestida con ricas telas, faldas menos voluptuosas, andar firme, barbilla alzada y gran atractivo. Dos detalles nos indican que estamos ante una invidente, un galgo negro estilizado camina a su lado y un bastón ricamente decorado se balancea en su mano.

Ambas mujeres mantienen una acalorada conversación. La señorita Bain se detiene a nuestra altura y frunce el ceño mientras inclina la cabeza. Parece estar escuchando algo, por un momento creemos haber sido descubiertos. Intentamos no movernos y apenas respirar.

—¿Qué sucede Alison?—pregunta Adelaide.

—Alguien nos observa, hay alguien escondido.

—Será algún vagabundo, querida. Dejémosle en paz, bastante tendrá el pobre con su situación.—Adelaide se encogió de hombros para centrarse de nuevo en la conversación que tenía pendiente con su hermana—Como te decía, entiendo que te aburras sin más misiones para la corona, pero no puedes lanzarte a tomar como tuyo cualquier problema ajeno. Debemos tener cuidado. Nadie puede sospechar de los servicios que prestas al conde.

—¡Pero estoy tan aburrida!—protestó Alison—Estoy cansada de fingir ser una ciega inútil. Los chismes que capto en los salones ya no me divierten, necesito trabajar, pasar a la acción.

—Todo a su debido tiempo, lamentablemente el gobierno británico tiene varios frentes abiertos en el mundo y el conde necesita de sus espías. Pronto habrá nuevas misiones.

Antes de continuar su camino Alison se volvió hacia nosotros, se inclinó y susurró.

—Sé que estás ahí y algo me dice que no debes quedarte mucho tiempo. Anda, vuelve por dónde has venido.

Aunque los sentidos de la joven le habían revelado información sobre nosotros, pudimos observar su mirada perdida de ojos verdes y la sonrisa pícara que mostraron sus labios. Antes de verla desaparecer comprendimos que estábamos ante una mujer de fuerte carácter, inteligente y con una historia apasionante que contar.

Portada

6 de Julio 2015

En la ventana con Jane·Jane Hormuth

En la Ventana con Jane

En esta ocasión es la autora Jane Hormuth quien se sienta en la ventana. Se acomoda en el alfeizar subiendo las piernas y rodeándolas con los brazos. ¿Qué confidencias tendrá para compartir con nosotros?

    Me gustaría hablarles de la primera novela que escribí. Instrumentos del Destino. Hace diez años que me senté a esbozar la historia de Ciara y Andrew. La premisa de la que partí fue la de imaginar qué nobles normas se romperían si una mujer a mitad del s.XIX lograra gestionar una gran fortuna después de encontrar argucias legales. Al ser lectora más que escritora me ubiqué en la gloriosa época victoriana. Un siglo lleno de cambios de todo tipo, tecnológicos, graográficos, políticos, y como cabía de esperar sociales. Entre tantos avances la rígida y encorsetada sociedad inglesa se negaba a aceptar a la mujer como un ser inteligente e independiente. Much@s bufarán, otr@s reirán, pero sí, era así… y lo que nos queda.

       En definitiva, Ciara Graham nace de las ganas de crear un personaje rompedor, que se enfrentara a la sociedad de la época y siguiendo mi vena romántica, derribara los muros de un frío y noble corazón inglés. Y ahí se encuentra Andrew, un conde con alma burguesa y ego encaprichado.

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            En un momento de la historia los personajes se encuentran en el teatro de York. Ciara es presentada al señor Goulden y este a su vez presenta a su hija pequeña Emméline Goulden. Quise introducir a esta niña y a sus padres en Instrumentos del Destino pues me parecieron una familia digna de admiración. Muchos lectores recordaran que la pareja formada por el matrimonio Goulden ayudan a Ciara a integrarse en la alta sociedad y a Andrew en sus dudas sobre las mujeres fuera de lo común. La hija de ambos, Emméline, no es otra que la conocida por la Historia como Emméline Pankhurst; que a pesar de lograr el sufragio femenino (entre otras muchas mujeres y hombres) no pudo evitar llevar el apellido de su marido en vez del propio. En la novela se hace un guiño a la posibilidad de que Ciara haya intervenido en su espíritu justiciero, como se sabe que ocurrió en la vida real con las mujeres de su entorno.

A todos los que quieran conocer un poco más sobre Emméline,

les he buscado un resumen de su biografía.

Emmeline-Pankhurst-sufragette-who-fought-for-the-right-for-women-to-vote Emméline Pankhurst es uno de los nombres más importantes en la historia del sufragismo en la Inglaterra de principios del siglo XX. Emmeline vivió rodeada de personas defensoras de los derechos femeninos, ya fueran hombres o mujeres. Sus padres, su marido y sus hijas, creían en la necesidad de cambiar la sociedad y dar a las mujeres un papel más activo en el mundo que avanzaba a pasos agigantados. Pero el camino no fue fácil. Emmeline fue detenida en varias ocasiones, quedó viuda de manera prematura y acusó en su vida personal la dificultad que comportaba dedicar todos sus esfuerzos a una causa que, al menos, pudo ver materializada antes de morir. Pues fue gracias a Emmeline Pankhurst y muchas otras sufragistas que en 1928 se aprobó el derecho al sufragio femenino en Inglaterra.

Una familia moderna en la Inglaterra victoriana

Emmeline Goulden nació el 15 de julio de 1858 en Manchester en el seno de una familia con ideas más bien modernas en aquellos años. Su padre, Robert Goulden, era un hombre de negocios implicado en la vida política de su país defendiendo los derechos civiles de hombres y mujeres. Su madre, Sophia Crane, descendía de una familia con una larga tradición de defensa de los derechos femeninos.

Robert y Sophia ofrecieron la misma educación a todos sus hijos, ya fueran niños o niñas. El matrimonio Goulden tendría hasta diez hijos. Así, la pequeña Emmeline, pudo estudiar primero en una escuela de Manchester y posteriormente a un colegio en París, el École Normale de Neuilly. Además de una educación privilegiada, Emmeline vivió una infancia rodeada de cultura, pues su padre era un amante del teatro y llegó a comprar un teatro en Salford, y acudía con su madre a actos políticos.

La sufragista Emily Pankhurst dando un discurso en Trafalgar Square, Londres 1908.
La sufragista Emily Pankhurst dando un discurso en Trafalgar Square, Londres 1908.

Deseo que a les haya gustado esta confidencia y que anime a muchos a introducirse en la historia de Ciara Graham y Andrew Sommerset. Espero volver a sentarme en la ventana y compartir más secretos. Prometo que los hay. 

portada IDD

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