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Lo que El Rumor esconde…

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Esta es la tercera confidencia de Yara Medina. Una vez más, se sienta en el alféizar de Ventana al Pasado para desvelarnos más rincones de El Rumor de las folías.

 

DSC_4144Hace poco subí un video a Facebook para agradecer los 1000 ejemplares vendidos de la novela. Cuando terminé de grabar, me di la vuelta para volver a sobrecogerme con la visión de la Caldera. Queriendo acercar la impresión que me causa el accidente geográfico, descendí el pasado domingo a las profundidades de la caldera de Bandama para traerles algunas imágenes. 

 

Durante el camino, ahora preparado para losDSC_3980 excursionistas, cualquiera puede imaginar a la joven Luisa a lomos de un caballo descendiendo por el vertiginoso camino.Sin desvelar momentos cruciales de la novela, por si el que lee estas líneas no ha leído aún El Rumor de las Folías, les animo a viajar en el tiempo para recrear la escena.

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En su día libre Luisa galopa hasta el cono volcánico que atrajo su atención desde su llegada a Santa Brígida. Cuando se asoma al borde de la monumental caldera, decide adentrarse en ella.

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Tumbada sobre unas mantas que había llevado en alforjas, sintió que las profundidades volcánicas la acunaban. Poco después, alza la vista para toparse con Tomás, quien la había seguido. Este se apoyaba en el tronco de un árbol con culpabilidad en la mirada pero deseoso de encontrarse a solas con Luisa. ¡Y hasta aquí puedo llegar pues no quiero desvelar mucho más! Estoy convencida de que los lectores saben a qué momento me refiero.

Cuando pensé en recordarles este encuentro, creí que sería conveniente explicar cómo se formó la caldera. ¿Pero por qué ser yo la que lo explique cuando lo puede hacer  Tomás Westerling? A continuación les dejo un fragmento de la novela donde el protagonista le explica a Luisa la formación de las islas.


pico Bandama—Somos islas volcánicas, surgimos del mar. —Cogió un puñado de tierra y la fue derramando formando un pequeño montículo sobre la superficie del terreno—. A medida que los volcanes escupían lava, las islas crecían en su superficie. Esos conductos por los que salía la lava nunca se sellaron del todo, abriendo la tierra cada cierto tiempo para escupir de nuevo lava y seguir dibujando el relieve de la isla. Aquí la erupción volcánica formó aquella montaña que ves allí, a la derecha, se llama Pico de Bandama. Algunos especialistas piensan que fue un proceso donde se expulsó tal cantidad de lava, que en definitiva viene a ser tierra derretida por el calor del interior, que dejó un vacío tan grande como el hueco en el que nos encontramos. Esta cavidad, al quedar vacía, hizo que con la erosión del tiempo no soportara el peso sobre ella y se desplomara formando lo que ahora es la caldera de Bandama.

A todo aquel que lo desee y tenga la oportunidad de visitar la caldera, le animo a descubrir los restos de la vivienda del jornalero a quien saluda nuestra protagonista…

…Intuir donde pudo dormitar Luisa…

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…Observar las vistas que la joven tenía desde su posición…

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…E imaginar a Tomás ajustando la cincha de los caballos en el tronco de un árbol cercano.

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Espero que descubrir este rincón que rescato en El Rumor de las Folías les haya gustado. Entiendo que ver la realidad, cuando se  ha leído un texto y le hemos dado forma en nuestra mente, puede decepcionar. Sólo espero que este no haya sido el caso.

Sea lo que sea lo que te ha parecido, espero tus comentarios.

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