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IMG_1533La ventana lleva tanto tiempo sin dar señales de nuevos viajes que hemos perdido la costumbre de asomarnos a ella. En esta ocasión nos sorprendemos al encontrar un tartán escocés doblado sobre el alféizar. Las hojas de la ventana han desaparecido para dejar un hueco estrecho y vertical construido en piedra.  Un viento gélido se adentra a través de él, pero no impide que nos acerquemos. Antes de asomarnos nos echamos la tela a cuadros por encima para protegernos del frío.

 

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Castillo de Dunvegan. Isla de Skye

La profundidad de la ventana nos da a entender que se trata de una saetera. Desde allí los soldados lanzaban saetas como método de defensa. La luz es tenue, no sabemos definir si se debe al amanecer o al anochecer. Al asomarnos comprendemos que nos hemos trasladado a la época medieval. La construcción está edificada en lo alto, desde aquí se puede observar una pequeña bahía. Antes de que podamos recrearnos en las vistas, la voz de una mujer nos alerta de su presencia. Miramos hacia abajo y nos topamos con una figura envuelta en un tartán bajo el cual vislumbramos unas faldas.

-¿Aila? —escuchamos cómo pregunta al aire—. ¿Cariño, donde estás?

280a9a906fed8e7c2303f7367d84a6bfLa mujer cruza el patio mirando de un lado a otro. Tras varios viajes a través de Ventana al Pasado sabemos que estamos ante la visión que quiere que presenciemos.

Yvaine! —la mujer se gira contrariada ante el bramido—. ¿La niña se ha vuelto a perder?

-No debes preocuparte, Lean. —Ella responde ajena al mal carácter que muestra el hombre. Por su parte, continua en busca de la pequeña.

Unos segundos después, una gran figura aparece bajo nuestros pies, que cuelgan sobre la saetera. Su pelo aleonado destaca sobre el plaid que envuelve sus hombros y lo recoge un gran broche. El escudo muestra la cabeza de un toro.

Comprendemos al instante que nuestro viaje nos había llevado a las Tierras Altas de Escocia.

MacLeodHarris211-¿Y cómo dejar de preocuparme? La gente murmura cuando la ven hablar incoherencias sobre seres mágicos. No quiero ni pensar qué dirán si la niña ha heredado tu don. Muchos han visto cómo sus ojos cambian de color, Yvaine. No me niegues lo que hace tiempo que sabes.

-Lean, es muy pequeña, apenas sabe hablar. Es muy pronto para asegurar que los dioses le han dibujado un futuro como mensajera de Elphame.

-Siempre desaparece al amanecer. Como hoy. Son demasiadas las señales. La vieja Nimue me advirtió cuando nació en Sanheim. No trates de engañarme, yo puedo darme cuenta por mí mismo, con apenas dos años viaja al Otro Mundo. ¿Dónde crees que estará ahora?

-Es muy pronto, Lean —la mujer se repitió y nosotros pudimos captar desesperación en su voz—. Es una niña muy inquieta, estará jugando en algún rincón del castillo.

-¡Sí, por supuesto, sentada bajo algún abedul viendo cosas que solo ella puede ver!

La voz grave y atronadora se elevó hasta la almena donde nos habíamos situado. Las dos figuras, cada vez más nítidas gracias a la luz del amanecer, intercambiaron algunas palabras que no pudimos escuchar. Un bandazo de viento nos obligó a arrebujarnos en el tartán. Una vez cesó, volvimos a clavar la vista en ellos.

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— Yvaine, nuestra hija no puede continuar en Dunvegan —escuchamos—. Sería peligroso para ella y para nosotros.

-¡Sólo te preocupa tu clan! —le espetó esas palabras al tiempo que se acercó con ira.

-Aila no dejará de ser una McLeod, pienso en ella tanto como en el resto, pero no quisiera verla ajusticiada o acusada de hablar con el demonio. No son buenos tiempos para la Gente de Astucia. Lo sabes bien.

-No quiero separarme de mi hija.

-Estás siendo egoísta, Yvaine. —El escocés la agarró por los hombros con ternura—. Llévala con tu madre. La vieja Nimue se alegrará de tenerla con ella y tú sabrás que se encuentra en buenas manos. En el bosque podrá ir y venir a donde quiera. Hablar con quien diantres hable y explotar el don con el que los dioses la han bendecido.

-Es la primera vez que calificas de bendición nuestro don.

-Y será la última, pues prefiero regirme por la Iglesia.

-Prométeme que cuidaremos de ellas.

-Haré que la isla de Skye sea un lugar seguro para Aila. Y ahora vamos a buscarla, antes de que alguien vea sus ojos amarillos por la magia y no sepamos qué responder.

 

bc19d947f733b23384df64a6400d5168Estas últimas palabras las escuchamos mientras se adentran en la fortaleza con paso lento, abrazados, y la tristeza acompañando sus movimientos. La ventana nos ha dejado claro que la historia de Aila McLeod estará envuelta en las arraigadas creencias celtas. Nos volvemos hacia el interior pensando en qué ocurrirá con esa niña y qué destino le tienen preparados los dioses.

 

Como siempre, deberemos esperar a que Ventana Al Pasado vuelva a mostrarnos visiones de lugares largo tiempo olvidados.

Elphame 1

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2 de Octubre 2017

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