El Rumor de las Folías

Desde el balcón de Luisa

Notas arrancadas de las cuerdas de un timple llegan a nuestra ventana. Llevamos muchas semanas esperando una nueva visión. Abrimos una de sus hojas esperando encontrarnos con Tomás y Luisa, nuestros visitantes del pasado. Esta vez el sonido de las olas en la oscuridad de la noche nos acerca a la costa. Observamos cómo la forma de nuestra ventana cambia para convertirse en un balcón de madera con vistas al mar. Damos unos pasos para apoyarnos en la barandilla.  La noche no nos deja ver más allá, nos ciega, dejándonos a solas con el sonido de una folía. Minutos después escuchamos pasos bajo nuestro balcón. La luz de la luna que asoma entre las nubes nos deja vislumbrar una pequeña figura que reconocemos como la de Luisa.

– Estaría bueno que no pudiera ir a Gran Tarajal, si sólo me voy a escapar un rato– murmura la joven que tras dar unos pasos se gira y alza la vista hacia el balcón-pero mira  que tienen linda mi casita majorera. Gracias que la tienen bien conservada, seguro que me encuentro con algún descendiente mío. A ver qué cara se les queda cuando me vean tan jovencita.

Con una risa ligera que nos devuelve la brisa marina Luisa se aleja para asistir a la presentación de la novela que narra su historia, esta vez en la isla de Fuerteventura.


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La casa Luisa López y su balcón en Gran Tarajal (Fuerteventura)
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Escuchando una folía el alcalde de Tuineje, Yara Medina, el consejero del Cabildo de Fuerteventura y Luisa.
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Luisa, Yara y los chicos de la folía

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El Rumor de las Folías

Visitantes del pasado

Comienza a oscurecer y nos encontramos a buen resguardo tras el aviso de fuertes vientos. Hace horas que los ruidos de los postigos de la ventana no nos sobresaltan. Cuando levantamos la vista de lo que nos ocupa, no asustamos al ver cómo dos sombras atraviesan la ventana. Nos mantenemos en nuestra posición, sin apenas respirar, esperando que aquellas dos figuras no sean peligrosas. Si damos unos pasos hacia atrás, podremos ocultarnos de los extraños. Es una joven con un vestido color berenjena, sombrero y trenza rubia. La reconocemos enseguida como la joven de la playa. Vemos cómo un hombre la ayuda a saltar la ventana y adentrarse en la estancia. A nuestros oídos nos llegan las palabras susurradas.

– Ay Tomás- le dijo la joven- ¿tú crees que todo esto será verdad?
– Pues claro, no notas que hasta huele distinto- le contestó el hombre, asomándose al otro lado de la ventana- Coge las botellas, ahora te paso las siemprevivas.
– Ya te dije que eran muchas – le regañó Luisa- mira que eres morrúo.
– El vinito no puede faltar, que uno no sabe si esta gente del futuro ha perdido las buenas costumbres- le contestó- y no te enrroñes que tú te empeñaste en traer las flores.
– Ah pues claro – le contestó resuelta- con lo lindas que son seguro que les gusta. Son un bonito recuerdo nuestro ¿verdad?- su tono meloso hizo sonreír a Tomás
– Ay mi niña celeste, es tu historia la que le va a gustar.
– La nuestra Tomás- le recordó Luisa y tras tomarlo de la mano continuó- vamos que se nos va a hacer tarde ¡Tengo unas ganas de ver la ciudad de Las Palmas! ¿Estará como la conocemos?
– No lo creo, son muchos años ya- le respondió con voz grave- yo sólo espero que podamos irnos de belingo antes de volver.
– Qué te gusta una parranda – la joven le sonrió antes de tirar de él.
– ¿A mí solo? – preguntó burlón tomándola de la cintura y acercándose al oído- yo conozco a una que con un ron miel ya empieza a bailar folías.
Sus risas amortiguadas por sus bocas cerradas se alejaron. La noche del 28 de noviembre de 2014 prometía estar llena de sorpresas. La primera de ellas: los visitantes del pasado.
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Sinopsis
 La vida de Luisa López cabía en un arcón. Este guardaba infinidad de recuerdos, sueños truncados y experiencias grabadas a fuego. El día que decidió partir de Gran Tarajal, en los años de la Segunda República, no miró atrás. Luisa estaba decidida a emprender una nueva vida y escapar de un matrimonio de conveniencia impuesto por su propio padre. Dejando la tierra que la vio crecer, se concentró en buscar un oficio al otro lado del Atlántico, en Cuba. En el buque, cargado de emigrantes canarios de todas las clases sociales, conoce a la familia Westerling y el objeto de su viaje. Su futuro quedaría entrelazado a ellos irremediablemente. El amor que surge entre Tomás Westerling y ella se fortalece a medida que pasa el tiempo, logrando incluso sobrevivir a pesar de las dificultades personales, sociales y políticas.
Gran Canaria será testigo del cambio que se produce en ellos. Luisa irá alejándose de la joven ilusa que partió llena de ilusiones, para convertirse en una mujer decidida y valiente. Forjará amistades que la ayudarán a sobrellevar los años de la Guerra Civil en Canarias y serán testigos de los intensos sentimientos que Tomás y Luisa sienten el uno por el otro.
La novela narra la vida de dos personajes que viven en un mundo que se divide en dos. Las corrientes ideológicas, los cambios sociales, el papel de la mujer y la crisis económica dibujan el contexto en el que se desarrolla la historia. La narración lleva el espíritu y el sentir canario, plasmando las costumbres, expresiones y formas de vida que marcaron una época cuyos retazos llegan aún a nuestros días.

IMÁGENES DE LA PRESENTACIÓN

28 DE NOVIEMBRE DE 2014

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El Rumor de las Folías

Al otro lado, Siemprevivas.

Al pasar junto a la ventana nos detenemos. No recordamos haber colocado aquella jarrita sobre el alfeizar. Al acercarnos, nos fijamos en la cerámica tosca de arcilla oscura con un asa pequeña y un mango como agarre. La brisa ligera mueve las flores que hay en su interior. Una sonrisa se nos escapa al intuir que la ventana nos mostrará algo nuevo. Abrimos impacientes las hojas, esperando ver a alguien que nos aclare las dudas. Nada. Tan sólo aquella jarrita con siemprevivas en su interior. Su color violeta intenso, combina con el verde de sus tallos. Al fijarnos mejor, nos damos cuenta que hay un trozo de papel escondido en el interior de la jarrita. Es una nota.

A decirle que la quiero, no me atreví en todo el día, a lo oscuro de la noche, se lo dirán las folías.

El Rumor de las Folías viene cargado de Amor, Historia y Raíces canarias

La vida de Luisa López cabía en un arcón. Este guardaba infinidad de recuerdos, sueños truncados y experiencias grabadas a fuego. El día que decidió partir de Gran Tarajal, en los años de la Segunda República, no miró atrás. Luisa estaba decidida a emprender una nueva vida y escapar de un matrimonio de conveniencia impuesto por su propio padre. Dejando la tierra que la vio crecer, se concentró en buscar un oficio al otro lado del Atlántico, en Cuba. En el buque, cargado de emigrantes canarios de todas las clases sociales, conoce a la familia Westerling y el objeto de su viaje. Su futuro quedaría entrelazado a ellos irremediablemente. El amor que surge entre Tomás Westerling y ella se fortalece a medida que pasa el tiempo, logrando incluso sobrevivir a pesar de las dificultades personales, sociales y políticas.

Gran Canaria será testigo del cambio que se produce en ellos. Luisa irá alejándose de la joven ilusa que partió llena de ilusiones, para convertirse en una mujer decidida y valiente. Forjará amistades que la ayudarán a sobrellevar los años de la Guerra Civil en Canarias y serán testigos de los intensos sentimientos que Tomás y Luisa sienten el uno por el otro.

Esta novela narra la vida de dos personajes que viven en un mundo que se divide en dos. Las corrientes ideológicas, los cambios sociales, el papel de la mujer y la crisis económica dibujan el contexto en el que se desarrolla la historia. La narración lleva el espíritu y el sentir canario, plasmando las costumbres, expresiones y formas de vida que marcaron una época cuyos retazos llegan aún a nuestros días.

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Otras entradas de Ventana al Pasado que habla del Rumor de las Folías:
Enigmas desde la Ventana
Cómplices en la Ventana
Visitantes del Pasado
El Rumor de las Folías

Cómplices en La Ventana

Las vistas desde la ventana han cambiado. Si descorremos las cortinas nos encontraremos ante un paisaje que nos ofrece la imagen de un barranco. Nuestra curiosidad nos hace alongarnos y mirar al exterior. Nos encontramos en la segunda planta de una gran casa colonial. Hacia la derecha se extiende un gran valle de picón salpicado de vinagreras. El contraste del negro de la tierra volcánica junto al verde de los arbustos, hace que nuestra mirada se pierda hasta encontrarse con la pared de una caldera. Alguien aparece en el jardín de la casa. Un joven moreno de anchas espaldas, vestido con botas altas, pantalón de montar y  camisa de lino se sienta en los escalones de piedra y comienza a liarse un cigarrillo con la vista puesta en el barranco.

En el momento en el que intentamos llamarle, la visión de un grupo de campesino nos frena.  Entre ellos se encuentra la joven que habíamos visto la vez anterior. Su aspecto parece preocupar al joven, su espalda se tensa.  Se lleva el cigarro a los labios posando su intensa mirada en la figura, que con dificultad pero de andar felino, sube la gran cuesta. Una idea nos ilumina al contemplar el paisaje, las vestimentas y el aire puro. Nos encontramos en la década de los años 30 en la isla de Gran Canaria.  Pasados unos minutos, somos cómplices de la mirada que intercambian los jóvenes. Aunque aparentan ser el patrón y la sirvienta, sospechamos que detrás de la actitud de indiferencia que muestran, se esconde algo intenso.

Tardamos en reaccionar y como dicen los canarios; nos quedamos con la magua. En el próximo viaje al pasado deberemos ser más rápidos y saltar al otro lado para completar esta historia envuelta en misterio…
Deberemos desentrañar los mensajes que ocultan El rumor de las Folías

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El Rumor de las Folías · Yara Medina

Enigmas desde la ventana

Rayos de luz inundan la estancia. Abrimos la ventana para dejar entrar la brisa marina cargada de sal. Inspiramos profundamente y nos perdemos mirando el horizonte que nos perfila el mar. El sonido de las olas romper en la orilla nos relaja, de tal manera, que nos sentamos dejando que nuestras piernas cuelguen al otro lado. Una mancha blanca flota sobre la superficie. Nuestros ojos consiguen enfocar la figura que se balancea encima de las olas. Después de unos minutos, la joven surge del mar escurriéndose su larga cabellera rubia. Alzamos un brazo para llamar su atención y conocer más de ella. Su rostro muestra signos de preocupación y no se da cuenta de nuestra presencia. Algo la perturba. Observamos cómo se acerca al caballo que la espera en la orilla, se enfunda unos pantalones gastados y un vestido floreado. Los acordes de un timple le hacen girar rápidamente la cabeza, y por primera vez, percibimos cómo sus facciones se suavizan para mostrar una gran sonrisa. Vemos como monta en el caballo y sale disparada hacia el lugar de donde procede la melodía de una folía…

¿Quién era esa joven? ¿Qué podría preocuparle?

¿Por qué el sonido de una folía puede hacerle sonreír?

Tendremos que esperar a que la ventana nos muestre de qué habla…El rumor de las Folías.

978-84-942448-6-5

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