Confidencias

Cerramos postigos…

Hace unos meses que dos historias cerraron los postigos de esta Ventana.

 

Tanto Carmen como Alison saltaron el alféizar, se adentraron en las casas de muchos  de ustedes y viajaron a través de todas las ventanas que encontraron abiertas. Desde aquí, la que se sienta a escribir, a veces como Yara otras como Jane, les quiere agradecer que le hayan dado una oportunidad a sus personajes, que se hayan divertido con ellos y que se hayan emocionado con sus vivencias. Fue un placer recibir sus comentarios, sus reseñas y conocer de cerca el mundo editorial. Las circunstancias hacen que estas dos historias hayan llegado al final de su recorrido pero no por ello deben de ser olvidadas. Estoy segura que se seguiremos escuchando el eco de las risas de los chicos del Nexus donde se reunía Carmen, o que muchos valoraremos la capacidad de Alison para llevar su ceguera cuando andemos a tientas en la oscuridad. Si hay una lectora que les recuerde, ellas encontrarán la manera de abrir la Ventana y volver a saltar el alféizar.

 

Hasta Pronto

En la ventana con Jane·Más allá de los Sentidos

En la Ventana con Jane II

En este día de Verano, no sólo Abrimos la ventana para dejar que la Brisa nos Refresque, también la abrimos  para Conocer lo que  Jane Hormuth quiere compartir con Nosotros.

mujer-leyendo-ventanaHoy tomo asiento ante la Ventana para adelantar cierta información sobre Más allá de los sentidos. En unos meses la novela añadirá la nota de la autora y los agradecimientos en sus páginas. Por ese motivo me apetecía acercarme para ofrecer algunas aclaraciones.

Más allá de los sentidos desvela en su Sinopsis la ceguera de Alison Bain. Algunos pueden descartar la historia al conocer la característica de la protagonista; otros, llegan a sentirse atraídos; pero muchos son los que se sorprenden una vez la han leído, pues nuestra heroína no es una mujer frágil, derrotada por su enfermedad y mucho menos se siente impedida para realizar cualquier actividad.

Nuestra Alison Bain sirve a la corona británica como espía.

Ismayyconde

A lo largo de mi vida he conocido a personas con esta discapacidad, convirtiéndose en una gran fuente de inspiración y admiración. Si alguien ha tenido la oportunidad de contemplar la capacidad de superación de los invidentes, coincidirán conmigo cuando describo el desarrollo de otras facultades para compensar la que se sufre.

Por ese motivo le dedico la novela a todos los que conectan más allá de los sentidos, haciendo de la oscuridad su reino.

La enfermedad que le atribuyo a Alison es conocida como retinosis pigmentaria. Hoy en día no existe cura para esta enfermedad degenerativa. La Retinosis afecta a una de cada cinco mil personas en el mundo, son muchos los pacientes que luchan para que alguien logre frenar la oscuridad que cubre sus ojos. En la protagonista, como en cualquier paciente de retinosis pigmentaria no es visible el daño en el ojo, pues afecta principalmente a la retina y al modo de interpretar la luz.

Alison II

Siguiendo el hilo de esta confidencia quisiera comentar un pasaje de la novela. Ismay, en su afán por encontrar una cura para Alison, decide presentarle a William Bowman. En el siglo XIX muchos oftalmólogos dominaban varias especialidades, entre ellos sir Bowman, personaje real que lo introduje en la trama. Este médico, anatomista y oftalmólogo tiene varios descubrimientos en su haber. Su interés en el estudio de la anatomía por medio del microscopio le llevó a lograr varios avances en el campo de la ciencia, el más relacionado con su especialidad oftalmológica fue la Membrana de Bowman, una de las cinco capas de la córnea. A pesar de sus conocimientos, este doctor nunca hubiera podido ofrecer una solución a Alison Bain.

Portada

Si deseas adquirir un ejemplar en La Librería encontrarás la información

Más allá de los Sentidos

Pezuñas en la Ventana

Una sombra oscura cruza nuestra ventana. Rayos de luna atraviesan la ogalgo_negro_pinturascuridad envolviendo a la noche con infinidad de tonos azules. Nos detenemos unos segundos para asegurarnos que no hay nada al otro lado. Para nuestra sorpresa volvemos a captar movimientos entre las sombras. Al acercarnos, una figura tan negra como el ébano se lanza contra el vidrio. 

Tras la primera impresión logramos identificar la clase de visita que nos envían desde el pasado. Un galgo negro de pelaje brillante apoya sus patas delanteras sobre el alféizar. Su morro afilado se mantiene elevado, sus ojos se clavan en nosotros y su postura muestra cierta actitud de espera. Abrimos una de las hojas de la ventana en busca de su dueño. Nada. La brisa nocturna no nos ofrece más información.


1929209_106800185328_5176833_nCuando recaemos en el canino nos llama la atención el particular collar que envuelve su grácil cuello. Un estuche de cuero redondo cuelga bajo el morro del galgo. En la piel desgastada del objeto hay algo grabado:
 “Cory”. Al leer en voz alta el perro reacciona moviendo el morro de arriba abajo mientras lanza un pequeño gemido. Cory deja que tomemos el estuche entre las manos para abrir la tapa de un costado del cilindro.

Varios objetos caen sobre la palma de nuestra mano. Un diminuto soldado de infantería hecho en plomo, una moneda, un guardapelo y un candado.

Nos preguntamos si se trata de  un acertijo.

Un_demi_penny_à_l'effigie_de_la_jeune_reine_VictoriaAnalizando cada uno de los objetos observamos que el grabado de la moneda pertenece al perfil de la reina Victoria de Inglaterra, con la inscripción Victoria dei Grata Britannarum Regina Fidei Defensor.

Victoria, por la gracia de Dios, Reina de los Británicos, Defensora de la Fe.

guardapelo-oro-guardapelo-antiguo_img31438ni2w800h800t0

Continuamos con la inspección de objetos y tomamos el guardapelo. Nos detenemos a observar las filigranas que forman un escudo sobre la superficie.

En la parte superior del escudo identificamos un pequeño león coronado. Coat_of_Arms_of_the_United_Kingdom_(1837-1952).svgEn la parte inferior leemos el lema Dieu et mon droit, Dios y mi derecho en una cinta al pie de la imagen. El último detalle que nos llama la atención en el escudo, son los dos animales que lo flanquean; otro león coronado y un unicornio encadenado. Todo apunta a que nos encontramos ante el escudo de la reina Victoria del Reino Unido. Abrimos el guardapelo con curiosidad esperando que no haya nada tenebroso en su interior, pues en la época victoriana solían guardar mechones de pelo como recuerdo o gotas de perfume para cubrir la falta de higiene. Nada de eso nos espera dentro pues al escuchar el clic del cierre nos encontramos con la imagen de una mujer.

Josefina Santonja, Blanco y Negro, La dama del galgo 1924Nuestra memoria nos hace recordar a la joven que espiamos en la visión anterior (Más allá dela ventana) En la miniatura que sostenemos entre los dedos se retrata a Alison Bain. Una vez relacionamos a la joven con la corona británica y su labor secreta para el conde de Wiltshire, sólo nos queda dar sentido al candado y el soldado de infantería.

Alzamos la mirada con la esperanza de que Cory nos ayude a descifrar el mensaje. Al instante, nos damos cuenta de que estamos solos ante la ventana. El galgo se había esfumado fundiéndose con la negrura de la noche. 

16162_10151360385805329_344112839_n

Suspiramos confusos y nos acomodamos sobre el alféizar. Poco a poco comenzamos a entender que todos los objetos están relacionados entre sí, por lo que aquel soldado de plomo tenía que tener relación con la joven del retrato.


¿Representaría a Ismay Nandell, Barón de Lamington y Teniente coronel del 8º Regimiento de Infantería?

Todo apunta a que sí. Y habiendo llegado hasta aquí, sólo nos queda concluir que los candados encierran siempre algo. Normalmente algo que se quiere tener a buen resguardo, un secreto o un misterio. Sin lugar a dudas nuestra curiosidad ha vuelto a ser despertada por la Ventana al Pasado.

¿Qué encerrará la historia de Alison Bain e Ismay Nandell?

Sólo queda adentrarnos en Más allá de los sentidos para comprender el misterio que une a esta pareja.

cabecera

SINOPSIS

Las extrañas circunstancias de la muerte del barón de Lamington hacen que su hermano y sucesor, Ismay Nandell, pida ayuda al conde de Wiltshire, quien colabora como diplomático de la corona británica llevando investigaciones paralelas a las oficiales junto a un grupo de espías que trabaja para él.

Alison Bain es feliz con su vida a pesar de su ceguera. Vive bajo la protección de los condes de Wiltshire y sirve en secreto a la corona. Cuando se encuentra con el nuevo barón de Lamington, intuye que ese hombre es diferente al resto, por eso decide ayudarle a buscar respuestas sobre la muerte de su hermano.

La noche que Ismay conoce a la señorita Bain, nada le hace sospechar que está ante la persona que podría influir en la decisión del conde. La belleza, elegancia y suspicacia de la joven invidente, no le pasan inadvertidas, aunque tratará de resistirse a la atracción que le genera esa misteriosa mujer.

EN LA LIBRERÍA ENCONTRARÁS LOS PUNTOS DE VENTA

Jane Hormuth·Más allá de los Sentidos

Más allá de la Ventana

Roces de finas ramas se arrastran a través de nuestro cristal. Una espesa arboleda crece cubriendo las vistas de la ventana a tal velocidad que quedamos algo aturdidos. El crujido de las ramas continúa a medida que las hojas verdes se aprietan contra el vidrio, dejándonos en una semioscuridad con tintes verdosos. Son finos los rayos de sol que logran atravesar la espesura del forraje. El crecimiento de la vegetación se detiene de la misma forma que comenzó a crecer. Nos acercamos con cuidado sin saber qué podemos atisbar entre tantas ramas y hojas frescas. Con cuidado giramos el pomo de la ventana liberando la presión del arbusto contra el cristal. Enseguida, el olor a vegetación se adentra en la estancia seguido de varias ramas cargadas de hojas verdes.

Apartamos las finas ramas para conocer qué nos quiere mostrar la Ventana. Logramos asomarnos para darnos cuenta de que el suelo no se encuentra muy lejos, permitiéndonos saltar al otro lado con facilidad. Nos arrastramos dejando que las ramas rasquen nuestra espalda y dejamos que nuestras manos palpen la tierra húmeda en la que nos apoyamos. Tras varios metros de recorrido, comenzamos a escuchar sonidos de cascos de caballos, conversaciones de viandantes y algún vehículo de tiro cruzando veloz a pocos metros de donde nos encontramos. Nos detenemos por miedo a ser vistos, buscamos un hueco en el inmenso arbusto que nos esconde e intentamos averiguar qué sucede al otro lado.

Pocos segundos después entendemos que hemos viajado al s.XIX, el tipo de vestimenta, andar distinguido y conversaciones superfluas nos hacen sospechar que nos encontramos en el mayor escaparate del Londres victoriano: Hyde Park. Muchas de las personas que pasean cerca de donde nos encontramos hablan de la presencia de alguien.

Es ella. Esa pobre mujer. Es la señorita Bain si mal no recuerdo. Pobre condesa, al parecer se hizo cargo de ella desde muy joven. Es la hermana ciega que acompaña a los condes siempre que puede. Es un horror andar con esa mujer a cuestas. Qué lástima.

Todos los comentarios que giran en torno a la lamentable situación de la nombrada señorita Bain nos prevé de lo que nos encontraremos. Tras pasar varios minutos esperando, por fin nos topamos con la imagen de la invidente hermana de las condesa de Wiltshire. Nada nos hace pensar que es una persona insegura, débil y digna de lástima como los comentarios anteriores nos aseguraban. Ante nosotros aparece una mujer de redondeadas curvas luciendo un vestido de amplia falda extendida con crinolinas, la identificamos como la condesa. A su lado una joven camina con garbo, vestida con ricas telas, faldas menos voluptuosas, andar firme, barbilla alzada y gran atractivo. Dos detalles nos indican que estamos ante una invidente, un galgo negro estilizado camina a su lado y un bastón ricamente decorado se balancea en su mano.

Ambas mujeres mantienen una acalorada conversación. La señorita Bain se detiene a nuestra altura y frunce el ceño mientras inclina la cabeza. Parece estar escuchando algo, por un momento creemos haber sido descubiertos. Intentamos no movernos y apenas respirar.

—¿Qué sucede Alison?—pregunta Adelaide.

—Alguien nos observa, hay alguien escondido.

—Será algún vagabundo, querida. Dejémosle en paz, bastante tendrá el pobre con su situación.—Adelaide se encogió de hombros para centrarse de nuevo en la conversación que tenía pendiente con su hermana—Como te decía, entiendo que te aburras sin más misiones para la corona, pero no puedes lanzarte a tomar como tuyo cualquier problema ajeno. Debemos tener cuidado. Nadie puede sospechar de los servicios que prestas al conde.

—¡Pero estoy tan aburrida!—protestó Alison—Estoy cansada de fingir ser una ciega inútil. Los chismes que capto en los salones ya no me divierten, necesito trabajar, pasar a la acción.

—Todo a su debido tiempo, lamentablemente el gobierno británico tiene varios frentes abiertos en el mundo y el conde necesita de sus espías. Pronto habrá nuevas misiones.

Antes de continuar su camino Alison se volvió hacia nosotros, se inclinó y susurró.

—Sé que estás ahí y algo me dice que no debes quedarte mucho tiempo. Anda, vuelve por dónde has venido.

Aunque los sentidos de la joven le habían revelado información sobre nosotros, pudimos observar su mirada perdida de ojos verdes y la sonrisa pícara que mostraron sus labios. Antes de verla desaparecer comprendimos que estábamos ante una mujer de fuerte carácter, inteligente y con una historia apasionante que contar.

Portada

6 de Julio 2015