Vestigios de una historia

Vestigios de una historia

El traqueteo de un carruaje pasando a toda velocidad delante Paseo-de-carruajesde la ventana nos sobresalta. Los cascos de los caballos golpeando la tierra enfangada producen sonidos nuevos para nosotros. Abrimos la ventana en el momento en el que vemos pasar un lustroso vehículo del s.XIX. La fachada del edificio donde nos encontramos se encuentra cubierta de frio musgo. Nuestra curiosidad no nos hizo darnos cuenta de que apoyábamos las manos sobre la fría piedra del alféizar. La humedad, el gélido viento y el olor a tierra fértil fueron sensaciones que nos invadieron poco después.

Nos 437d7244cb9e46b8a97ce1cbc3e3d857encontramos en el norte de Inglaterra, en el condado de Cumbria. Mujeres, hombres y niños salen de sus casas en pos del carruaje. En aquel rincón del reino de Victoria son pocas las ocasiones en las que algo inusual ocurre. Nosotros nos sumamos al grupo de curiosos que recorren las empedradas calles. Prestamos atención a lo que dicen para comprender qué novedades nos ha llevado al pasado. Seguir leyendo «Vestigios de una historia»

Más allá de los Sentidos

Pezuñas en la Ventana

Una sombra oscura cruza nuestra ventana. Rayos de luna atraviesan la ogalgo_negro_pinturascuridad envolviendo a la noche con infinidad de tonos azules. Nos detenemos unos segundos para asegurarnos que no hay nada al otro lado. Para nuestra sorpresa volvemos a captar movimientos entre las sombras. Al acercarnos, una figura tan negra como el ébano se lanza contra el vidrio. 

Tras la primera impresión logramos identificar la clase de visita que nos envían desde el pasado. Un galgo negro de pelaje brillante apoya sus patas delanteras sobre el alféizar. Su morro afilado se mantiene elevado, sus ojos se clavan en nosotros y su postura muestra cierta actitud de espera. Abrimos una de las hojas de la ventana en busca de su dueño. Nada. La brisa nocturna no nos ofrece más información.


1929209_106800185328_5176833_nCuando recaemos en el canino nos llama la atención el particular collar que envuelve su grácil cuello. Un estuche de cuero redondo cuelga bajo el morro del galgo. En la piel desgastada del objeto hay algo grabado:
 “Cory”. Al leer en voz alta el perro reacciona moviendo el morro de arriba abajo mientras lanza un pequeño gemido. Cory deja que tomemos el estuche entre las manos para abrir la tapa de un costado del cilindro.

Varios objetos caen sobre la palma de nuestra mano. Un diminuto soldado de infantería hecho en plomo, una moneda, un guardapelo y un candado.

Nos preguntamos si se trata de  un acertijo.

Un_demi_penny_à_l'effigie_de_la_jeune_reine_VictoriaAnalizando cada uno de los objetos observamos que el grabado de la moneda pertenece al perfil de la reina Victoria de Inglaterra, con la inscripción Victoria dei Grata Britannarum Regina Fidei Defensor.

Victoria, por la gracia de Dios, Reina de los Británicos, Defensora de la Fe.

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Continuamos con la inspección de objetos y tomamos el guardapelo. Nos detenemos a observar las filigranas que forman un escudo sobre la superficie.

En la parte superior del escudo identificamos un pequeño león coronado. Coat_of_Arms_of_the_United_Kingdom_(1837-1952).svgEn la parte inferior leemos el lema Dieu et mon droit, Dios y mi derecho en una cinta al pie de la imagen. El último detalle que nos llama la atención en el escudo, son los dos animales que lo flanquean; otro león coronado y un unicornio encadenado. Todo apunta a que nos encontramos ante el escudo de la reina Victoria del Reino Unido. Abrimos el guardapelo con curiosidad esperando que no haya nada tenebroso en su interior, pues en la época victoriana solían guardar mechones de pelo como recuerdo o gotas de perfume para cubrir la falta de higiene. Nada de eso nos espera dentro pues al escuchar el clic del cierre nos encontramos con la imagen de una mujer.

Josefina Santonja, Blanco y Negro, La dama del galgo 1924Nuestra memoria nos hace recordar a la joven que espiamos en la visión anterior (Más allá dela ventana) En la miniatura que sostenemos entre los dedos se retrata a Alison Bain. Una vez relacionamos a la joven con la corona británica y su labor secreta para el conde de Wiltshire, sólo nos queda dar sentido al candado y el soldado de infantería.

Alzamos la mirada con la esperanza de que Cory nos ayude a descifrar el mensaje. Al instante, nos damos cuenta de que estamos solos ante la ventana. El galgo se había esfumado fundiéndose con la negrura de la noche. 

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Suspiramos confusos y nos acomodamos sobre el alféizar. Poco a poco comenzamos a entender que todos los objetos están relacionados entre sí, por lo que aquel soldado de plomo tenía que tener relación con la joven del retrato.


¿Representaría a Ismay Nandell, Barón de Lamington y Teniente coronel del 8º Regimiento de Infantería?

Todo apunta a que sí. Y habiendo llegado hasta aquí, sólo nos queda concluir que los candados encierran siempre algo. Normalmente algo que se quiere tener a buen resguardo, un secreto o un misterio. Sin lugar a dudas nuestra curiosidad ha vuelto a ser despertada por la Ventana al Pasado.

¿Qué encerrará la historia de Alison Bain e Ismay Nandell?

Sólo queda adentrarnos en Más allá de los sentidos para comprender el misterio que une a esta pareja.

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SINOPSIS

Las extrañas circunstancias de la muerte del barón de Lamington hacen que su hermano y sucesor, Ismay Nandell, pida ayuda al conde de Wiltshire, quien colabora como diplomático de la corona británica llevando investigaciones paralelas a las oficiales junto a un grupo de espías que trabaja para él.

Alison Bain es feliz con su vida a pesar de su ceguera. Vive bajo la protección de los condes de Wiltshire y sirve en secreto a la corona. Cuando se encuentra con el nuevo barón de Lamington, intuye que ese hombre es diferente al resto, por eso decide ayudarle a buscar respuestas sobre la muerte de su hermano.

La noche que Ismay conoce a la señorita Bain, nada le hace sospechar que está ante la persona que podría influir en la decisión del conde. La belleza, elegancia y suspicacia de la joven invidente, no le pasan inadvertidas, aunque tratará de resistirse a la atracción que le genera esa misteriosa mujer.

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Jane Hormuth · Más allá de los Sentidos

Más allá de la Ventana

Roces de finas ramas se arrastran a través de nuestro cristal. Una espesa arboleda crece cubriendo las vistas de la ventana a tal velocidad que quedamos algo aturdidos. El crujido de las ramas continúa a medida que las hojas verdes se aprietan contra el vidrio, dejándonos en una semioscuridad con tintes verdosos. Son finos los rayos de sol que logran atravesar la espesura del forraje. El crecimiento de la vegetación se detiene de la misma forma que comenzó a crecer. Nos acercamos con cuidado sin saber qué podemos atisbar entre tantas ramas y hojas frescas. Con cuidado giramos el pomo de la ventana liberando la presión del arbusto contra el cristal. Enseguida, el olor a vegetación se adentra en la estancia seguido de varias ramas cargadas de hojas verdes.

Apartamos las finas ramas para conocer qué nos quiere mostrar la Ventana. Logramos asomarnos para darnos cuenta de que el suelo no se encuentra muy lejos, permitiéndonos saltar al otro lado con facilidad. Nos arrastramos dejando que las ramas rasquen nuestra espalda y dejamos que nuestras manos palpen la tierra húmeda en la que nos apoyamos. Tras varios metros de recorrido, comenzamos a escuchar sonidos de cascos de caballos, conversaciones de viandantes y algún vehículo de tiro cruzando veloz a pocos metros de donde nos encontramos. Nos detenemos por miedo a ser vistos, buscamos un hueco en el inmenso arbusto que nos esconde e intentamos averiguar qué sucede al otro lado.

Pocos segundos después entendemos que hemos viajado al s.XIX, el tipo de vestimenta, andar distinguido y conversaciones superfluas nos hacen sospechar que nos encontramos en el mayor escaparate del Londres victoriano: Hyde Park. Muchas de las personas que pasean cerca de donde nos encontramos hablan de la presencia de alguien.

Es ella. Esa pobre mujer. Es la señorita Bain si mal no recuerdo. Pobre condesa, al parecer se hizo cargo de ella desde muy joven. Es la hermana ciega que acompaña a los condes siempre que puede. Es un horror andar con esa mujer a cuestas. Qué lástima.

Todos los comentarios que giran en torno a la lamentable situación de la nombrada señorita Bain nos prevé de lo que nos encontraremos. Tras pasar varios minutos esperando, por fin nos topamos con la imagen de la invidente hermana de las condesa de Wiltshire. Nada nos hace pensar que es una persona insegura, débil y digna de lástima como los comentarios anteriores nos aseguraban. Ante nosotros aparece una mujer de redondeadas curvas luciendo un vestido de amplia falda extendida con crinolinas, la identificamos como la condesa. A su lado una joven camina con garbo, vestida con ricas telas, faldas menos voluptuosas, andar firme, barbilla alzada y gran atractivo. Dos detalles nos indican que estamos ante una invidente, un galgo negro estilizado camina a su lado y un bastón ricamente decorado se balancea en su mano.

Ambas mujeres mantienen una acalorada conversación. La señorita Bain se detiene a nuestra altura y frunce el ceño mientras inclina la cabeza. Parece estar escuchando algo, por un momento creemos haber sido descubiertos. Intentamos no movernos y apenas respirar.

—¿Qué sucede Alison?—pregunta Adelaide.

—Alguien nos observa, hay alguien escondido.

—Será algún vagabundo, querida. Dejémosle en paz, bastante tendrá el pobre con su situación.—Adelaide se encogió de hombros para centrarse de nuevo en la conversación que tenía pendiente con su hermana—Como te decía, entiendo que te aburras sin más misiones para la corona, pero no puedes lanzarte a tomar como tuyo cualquier problema ajeno. Debemos tener cuidado. Nadie puede sospechar de los servicios que prestas al conde.

—¡Pero estoy tan aburrida!—protestó Alison—Estoy cansada de fingir ser una ciega inútil. Los chismes que capto en los salones ya no me divierten, necesito trabajar, pasar a la acción.

—Todo a su debido tiempo, lamentablemente el gobierno británico tiene varios frentes abiertos en el mundo y el conde necesita de sus espías. Pronto habrá nuevas misiones.

Antes de continuar su camino Alison se volvió hacia nosotros, se inclinó y susurró.

—Sé que estás ahí y algo me dice que no debes quedarte mucho tiempo. Anda, vuelve por dónde has venido.

Aunque los sentidos de la joven le habían revelado información sobre nosotros, pudimos observar su mirada perdida de ojos verdes y la sonrisa pícara que mostraron sus labios. Antes de verla desaparecer comprendimos que estábamos ante una mujer de fuerte carácter, inteligente y con una historia apasionante que contar.

Portada

6 de Julio 2015

En la ventana con Jane · Jane Hormuth

En la Ventana con Jane

En esta ocasión es la autora Jane Hormuth quien se sienta en la ventana. Se acomoda en el alfeizar subiendo las piernas y rodeándolas con los brazos. ¿Qué confidencias tendrá para compartir con nosotros?

    Me gustaría hablarles de la primera novela que escribí. Instrumentos del Destino. Hace diez años que me senté a esbozar la historia de Ciara y Andrew. La premisa de la que partí fue la de imaginar qué nobles normas se romperían si una mujer a mitad del s.XIX lograra gestionar una gran fortuna después de encontrar argucias legales. Al ser lectora más que escritora me ubiqué en la gloriosa época victoriana. Un siglo lleno de cambios de todo tipo, tecnológicos, graográficos, políticos, y como cabía de esperar sociales. Entre tantos avances la rígida y encorsetada sociedad inglesa se negaba a aceptar a la mujer como un ser inteligente e independiente. Much@s bufarán, otr@s reirán, pero sí, era así… y lo que nos queda.

       En definitiva, Ciara Graham nace de las ganas de crear un personaje rompedor, que se enfrentara a la sociedad de la época y siguiendo mi vena romántica, derribara los muros de un frío y noble corazón inglés. Y ahí se encuentra Andrew, un conde con alma burguesa y ego encaprichado.

IID Jane Hormuth

            En un momento de la historia los personajes se encuentran en el teatro de York. Ciara es presentada al señor Goulden y este a su vez presenta a su hija pequeña Emméline Goulden. Quise introducir a esta niña y a sus padres en Instrumentos del Destino pues me parecieron una familia digna de admiración. Muchos lectores recordaran que la pareja formada por el matrimonio Goulden ayudan a Ciara a integrarse en la alta sociedad y a Andrew en sus dudas sobre las mujeres fuera de lo común. La hija de ambos, Emméline, no es otra que la conocida por la Historia como Emméline Pankhurst; que a pesar de lograr el sufragio femenino (entre otras muchas mujeres y hombres) no pudo evitar llevar el apellido de su marido en vez del propio. En la novela se hace un guiño a la posibilidad de que Ciara haya intervenido en su espíritu justiciero, como se sabe que ocurrió en la vida real con las mujeres de su entorno.

A todos los que quieran conocer un poco más sobre Emméline,

les he buscado un resumen de su biografía.

Emmeline-Pankhurst-sufragette-who-fought-for-the-right-for-women-to-vote Emméline Pankhurst es uno de los nombres más importantes en la historia del sufragismo en la Inglaterra de principios del siglo XX. Emmeline vivió rodeada de personas defensoras de los derechos femeninos, ya fueran hombres o mujeres. Sus padres, su marido y sus hijas, creían en la necesidad de cambiar la sociedad y dar a las mujeres un papel más activo en el mundo que avanzaba a pasos agigantados. Pero el camino no fue fácil. Emmeline fue detenida en varias ocasiones, quedó viuda de manera prematura y acusó en su vida personal la dificultad que comportaba dedicar todos sus esfuerzos a una causa que, al menos, pudo ver materializada antes de morir. Pues fue gracias a Emmeline Pankhurst y muchas otras sufragistas que en 1928 se aprobó el derecho al sufragio femenino en Inglaterra.

Una familia moderna en la Inglaterra victoriana

Emmeline Goulden nació el 15 de julio de 1858 en Manchester en el seno de una familia con ideas más bien modernas en aquellos años. Su padre, Robert Goulden, era un hombre de negocios implicado en la vida política de su país defendiendo los derechos civiles de hombres y mujeres. Su madre, Sophia Crane, descendía de una familia con una larga tradición de defensa de los derechos femeninos.

Robert y Sophia ofrecieron la misma educación a todos sus hijos, ya fueran niños o niñas. El matrimonio Goulden tendría hasta diez hijos. Así, la pequeña Emmeline, pudo estudiar primero en una escuela de Manchester y posteriormente a un colegio en París, el École Normale de Neuilly. Además de una educación privilegiada, Emmeline vivió una infancia rodeada de cultura, pues su padre era un amante del teatro y llegó a comprar un teatro en Salford, y acudía con su madre a actos políticos.

La sufragista Emily Pankhurst dando un discurso en Trafalgar Square, Londres 1908.
La sufragista Emily Pankhurst dando un discurso en Trafalgar Square, Londres 1908.

Deseo que a les haya gustado esta confidencia y que anime a muchos a introducirse en la historia de Ciara Graham y Andrew Sommerset. Espero volver a sentarme en la ventana y compartir más secretos. Prometo que los hay. 

portada IDD

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Instrumentos del Destino

Asomados al s.XIX

Una ola de sonido inunda el lugar donde nos encontramos…El volumen nos aturde…la melodía de una contradanza se mezcla con el zumbido que genera una multitud al hablar, reír y exclamar… todo parece dar vueltas, como si la tierra girara haciéndonos perder el equilibrio…Antes de caer al suelo, el calor del interior parece enfriarse lanzándonos al rostro la brisa nocturna… El movimiento se detiene…En esta ocasión la ventana no nos muestra la visión del exterior, esta vez nos encontramos fuera, observando el interior del salón de una noble residencia inglesa…. Sorteamos los cuidados parterres y nos acercamos al alféizar para husmear…El brillo de las lámparas repletas de velas aumentan a través del reflejo de los enormes espejos del salón, llenando la estancia de luz…Casi un centenar de personas se reúnen alrededor de la pista de baile donde varias parejas ejecutan los pasos de la contradanza, adelantándose unos, retrocediendo otras, girando todos momentos después… el colorido de los vestidos, los elaborados peinados y el porte de los caballeros nos hacen ver que nos encontramos en el siglo XIX… La impresión de constatar este hecho no nos permite captar las primeras palabras de la conversación que se desarrolla cerca de nuestra ventana. Inclinamos la cabeza para observar cómo un hombre alto, atlético y de ojos cálidos se acerca a una dama de porte regio, belleza celta y expresiva sonrisa…

-A mi víbora estaba buscando.
-¿Y la ha encontrado ya, mi lord? – le pregunta la joven con fingida inocencia.
-Eso creo, es escurridiza y odia la hipocresía de la alta y distinguida sociedad inglesa- el caballero se lleva una copa a los labios mientras evalúa a la joven con la mirada. Salta a la vista la complicidad de ambos, la joven se encoge levemente de hombros – por eso creía haberla visto en este rincón, escondida, esperando a lanzar su veneno a quien ose menospreciar su trabajo como administradora de una gran fortuna- el sarcasmo estaba patente en cada una de sus palabras.
-Andrew, si te refieres al comentario de tu amiga sobre mi procedencia y mi empeño en realizar trabajos de hombres, puedes irte al cuerno- Ciara dejó a un lado el juego para encararlo y saltarse la buena educación. Su enfado aumentó ante la carcajada mal disimulada del conde- Bastante hice con alejarme sin decirle lo que tenía en mente.
-¡Aquí está mi víbora, me tenías preocupado! – rio Andrew- Sabes de sobra que Caroline pretendía provocarte. Nuestra historia comienza a ser conocida y todos quieren saber los detalles que lograron que una huérfana heredara una fortuna y cazara a un conde…
-¿Eso es lo que dicen? Me niego a que lo crean así ¿¡Que yo te cacé a ti!?- la joven resopló como jamás haría una dama de buena cuna.
-¿Y qué vas a hacer para evitarlo?- preguntó Andrew observando cómo la joven entrecerraba los ojos mientras le daba forma a alguna idea en su cabeza.
-Lo publicaré, haré que cualquiera pueda conocer la historia…Hasta el más reacio.
-No voy a preguntar cómo, porque estoy seguro que lo conseguirás…- tras una pausa le ofreció el brazo con una exagerada reverencia y le guiñó un ojo- ¿mi lady?- ella aceptó y juntos se alejaron.

Ciara no desea que nadie se quede sin conocer la historia que narra Instrumentos del Destino… podrás descubrir los detalles a través del ebook en Amazon pinchando aquí  

Sinopsis
A finales del siglo XIX Ciara Graham jamás hubiera imaginado cómo cambiaría su vida el día que su madre decidió dejarla bajo los cuidados de Mildred Nevill. La dama burguesa, con un oscuro pasado, había ideado un plan para que Ciara le sirviera de instrumento para llevar a cabo su venganza. Nombrando a Ciara su heredera, tendría la posibilidad de vengarse de las personas que tanto daño le habían hecho en el pasado. 
Ciara tendrá que aplicar los conocimientos que Mildred le inculcó para conseguir gestionar la gran fortuna que la señora Nevill había dejado en sus manos. La joven, impulsiva y bella, deberá recordar mantenerse alejada de los hombres, especialmente de Lord Somerset.
Andrew Somerset, hijo de Dorothy Nevill, comenzará luchando en contra de una joven huérfana, a la que no cree capaz de llevar los negocios textiles y las tierras como los hombres sí saben hacerlo. Al conocer a la joven Ciara aprenderá duras lecciones y tendrá que rendirse a lo inevitable: el amor. Teniendo que luchar más allá de las duras condiciones que Mildred se encargó de especificar en su testamento: bajo ningún concepto Ciara y Andrew podrían contraer matrimonio.
¿Conseguirán llevar a cabo las tareas que le tienen encomendadas? ¿Podrán las normas sociales y el odio mantenerlos alejados? ¿Quiénes son realmente los instrumentos del destino?
Instrumentos del Destino

Una invitación en el alféizar

Una corriente fría y un sonido sibilante nos avisan de una pequeña apertura entre las hojas de la ventana. Si la cerramos herméticamente, dejando el frío en el exterior, nos daremos cuenta de que el clima ha cambiado. Al otro lado se extienden amplias praderas de hierba verde; sobre ellas,  nubes grises amenazan con descargar agua. Cualquiera podría identificar el paisaje como la típica campiña inglesa. Antes de volvernos al interior, un sonido lejano nos detiene… ¿Truenos?  … ¡No! … Unos cascos de caballo se acercan a toda velocidad. El jinete, con presteza, detiene su montura ante la ventana… Es un mensajero venido del siglo XIX, enfundado en unos pantalones de piel, botas altas y levita abrigada… una vez se hubo bajado del caballo nos hace una reverencia y nos muestra un sobre lacrado…  Los condes de Somerset nos invitan a una fiesta en Newby Hall… Podremos pasear por los jardines que desembocan a orillas del rio Ure, disfrutar de la música en el salón de baile y escuchar los murmullos que hablan de la insólita historia que unió a Ciara y a Andrew…

No dejes pasar esta oportunidad… acepta la invitación de los condes, sube en el carruaje que te espera en la librería y viaja al siglo XIX con Instrumentos del Destino…

portada IDD

A finales del siglo XIX, Ciara Graham nunca imaginó cómo cambiaría su vida, el día que su madre decidió dejarla bajo los cuidados de Mildred Nevill. La dama burguesa, con un oscuro pasado, había ideado un plan para que Ciara le sirviera de instrumento para llevar a cabo su venganza. Nombrando a Ciara su heredera, tendría la posibilidad de vengarse de las personas que tanto daño le habían hecho en el pasado. 

Ciara tendrá que aplicar los conocimientos que Mildred le inculcó para conseguir gestionar la gran fortuna que la señora Nevill había dejado en sus manos. La joven, impulsiva y bella, deberá recordar mantenerse alejada de los hombres, especialmente de Lord Somerset.

Andrew Somerset, hijo de Dorothy Nevill, comenzará luchando en contra de una joven huérfana, a la que no cree capaz de llevar los negocios textiles y las tierras como los hombres sí saben hacerlo. Al conocer a la joven Ciara, aprenderá duras lecciones y tendrá que rendirse a lo inevitable: el amor. Ambos tendrán que luchar más allá de las duras condiciones que Mildred se encargó de especificar en su testamento: bajo ningún concepto Ciara y Andrew podían contraer matrimonio.

¿Conseguirán llevar a cabo las tareas que le tienen encomendadas? ¿Podrán las normas sociales y el odio mantenerlos alejados? ¿Quiénes son realmente los instrumentos del destino?