Época Victoriana
Roselyn es la hermana de la vizcondesa Palmerstone, pero sus orígenes son humildes. La buena fortuna hizo que pudiera acudir a una escuela para señoritas y recibir una educación refinada. Su objetivo es encontrar esposo, pero preferiblemente con título, como todas las jóvenes casaderas. En cambio, esos ilustres lores la ven como una joven atractiva, exótica, de carácter vivaz y muy apetecible para considerarla…su amante. Ante varias proposiciones de esta índole Roselyn ve afectada su reputación y su orgullo. Por suerte tiene a dos madrinas que conseguirán trazarle la ruta de la venganza. Quien jugó con su corazón, pagará por ello.
En medio de su particular cruzada se topa con Arthur FitzRoy, quien trabaja en el banco de su poderosa familia hebrea: los Rothschild. El caballero en cuestión le resulta insufrible a la señorita Townsend aunque su amistad le será de utilidad para humillar a lord Deerhurst. El banquero tiene mala opinión de las personas que se dejan llevar por el corazón. Cuando conoce a Roselyn no puede menos que compadecerse de la ingenuidad, impulsividad y deseos de enamorarse, aunque esta lo niegue. Para Arthur será difícil no sucumbir a la mujer que hay detrás de la señorita Townsend, para Roselyn el hombre de mirada burlona que consigue sacarla de sus casillas terminará por poner a prueba la norma que se había impuesto: no sucumbir al amor.

